He de reconocer que últimamente no está muy de moda ser un "twitcher" ( clase de pajareros que solo les interesa anotarse especies nuevas para su lista y para ello recorren a veces cientos de kilómetros para bimbarse una rareza previamente descubierta).
Pero, ¿que tiene de malo ser twitcher? Recorres mundo, ves nuevas aves, pruebas la comida típica del lugar al acabar el día, rellenas tu tarjeta de repuesto con fotazas para poder presumir de ellas en tu próximo encuentro con amiguetes ornitólogos. Lo único que te pueden echar en cara es que ayudas al calentamiento global por la de gases que ha emitido el tubo de escape de tu coche.
Yo, personalmente, no me considero twitcher; hay veces que me he desplazado a ver rarezas, pero, estos viajes se pueden contar con los dedos de la mano.
Si alguna vez te llaman twitcher, es que te tienen envidia. Pero de la insana. Y si incluyen argumentos como "prefiero ver un pinzón real en mi local patch que una serreta chica en Asturias", eso es que no se pueden tener en pie de la irritación que les produce que veas semejante mega.
Si mi blog fuera trending topic ahora mismo recibiría miles de comentarios de gente que me llamaría twitcher. Desafortunádamente, aún no he llegado a tal popularidad por lo que este experimento quedará en una mera hipótesis.
Pero a lo que iba. Este es probablemente "The biggest twitch I have ever attempted".
En esta primera entrada de mi periplo coruñés incluyo fotos de lo que vimos en Nemiña (hyper y smith) y en el Encoro Da Fervenza (Serreta grande). Tuvimos mucha suerte con estas 3 especies y ninguna de ellas nos costó trabajo encontrarla. La serreta grande se trata del primer individuo que veo de esta especie en España.
Gavión hiperbóreo
Gavión hiperbóreo
Gavión hiperbóreo
Gavión hiperbóreo
Gavión hiperbóreo
Gavión hiperbóreo
Gavión hiperbóreo
Gavión hiperbóreo
Gavión hiperbóreo
Gavión hiperbóreo
Gavión hiperbóreo
Barrilete, probablemente la larus smithsonianus más famosa de España.
Saludos y bienvenidos a todos. Con este blog voy a tratar de haceros llegar esas aventuras ornitológicas que se pierden en los cuadernos de campo.
Por ello, después de haber rellenado meticulosamente mi cuaderno de campo con las citas y observaciones interesantes de la jornada, tratare de plasmar esas sensaciones, vivencias e incluir fotografías de los lugares visitados así como las especies raras o simplemente aquellas que se hayan portado bien con mi cámara